Guti a Través del Espejo (por Sergio Álvarez)

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Admítelo. Los pilotos que provocan disputas contractuales no suelen ser aquellos que tú te imaginabas de acuerdo a sus resultados demostrados. Con Esteban Gutiérrez esta curiosa regla parece haberse vuelto a cumplir: su salto a la IndyCar ha venido acompañado de un agrio divorcio con Techeetah, el equipo chino con el que ha competido este año en Fórmula E. Techeetah ha acusado a Gutiérrez de incumplimiento de contrato,  después de vérselas con la FIA por no haber comunicado con la debida antelación la sustitución del mexicano por Stephane Sarrazin. ¿Alguien pregunta qué tal en la IndyCar hasta el momento? Un 19º puesto en Detroit y una licencia para poder pilotar en óvalos todavía por obtener. Teniendo en cuenta que su debut en casa con la Fórmula E le reportó puntos, todavía está por ver si su decisión de unirse al equipo Coyne Racing como suplente del convaleciente Sébastien Bourdais ha sido la adecuada.

Estos últimos acontecimientos en torno a la figura de ‘Guti’ son tan contradictorios como el conjunto de su carrera deportiva. A un título 2010 de GP3 ganado con estilo y gratamente recordado por los seguidores de las categorías de promoción (por no hablar de su título de Fórmula BMW en el 2008, contra pilotos como Wittmann y Juncadella), le siguieron dos campañas discretas en GP2 (13º en 2011, 3º en 2012). Las valoraciones sobre las actuaciones de Gutiérrez en estas temporadas se hacen especialmente en base a los más que respetables rivales del año de su campeonato (gente como Robert Wickens o Alexander Rossi), frente a una antesala de la F1 que en el 2012 se encontraba en sus horas más bajas de talento (Davide Valsecchi ganó el título, batiendo a Luiz Razia y a Gutiérrez).

 

¿Cómo pudo caer en desgracia un joven talento sobre quien Mario Theissen llegó a pedir expresamente  a Sauber que cuidara cuando BMW revendió el equipo suizo a su dueño original? Puede que a Carlos Slim le pueda el sentimiento patriótico cuando firma los cheques de Claro y la Escudería Telmex; y puede que las buenas relaciones de Maurizio Arrivabene con este gigante mexicano le proporcionaran a Guti un comodín de lujo que no ha sabido aprovechar. Pero Gutiérrez no se puede quejar de que la gente poderosa de este deporte no haya apostado por él, y sin duda algo vieron al menos en esos títulos de sus ‘años mozos’ para granjearse tantos respaldos.  La opinión general afirma que, en Sauber, hizo un mejor trabajo en la temporada 2013 contra Nico Hülkenberg, que en el 2014 contra Adrian Sutil. Una vuelta rápida en Barcelona (si bien esto significa muy poco hoy en día con la variedad de estrategias que propicia Pirelli) y un séptimo puesto en Suzuka parecían atestiguar que, en 2013, Guti aún conservaba algún destello de velocidad.

 

Destellos que no impidieron a Haas incluir las palabras “a pesar de la falta de resultados” en el comunicado de prensa que anunciaba a Gutiérrez como su segundo piloto. En el fondo, su presentación oficial en el Museo Soumaya de Ciudad de México (que alberga la colección de arte de los Slim), probablemente sea el momento en el que más arropado se haya sentido Esteban por sus propios compatriotas, quienes vienen simpatizando más fácilmente con el campechano y exitoso Sergio Pérez. Resultaba innegable que Guti seguía siendo toda una incógnita al comienzo de la temporada 2016. Todo el mundo sabía que estaba en Haas por el respaldo de Ferrari, lo que a su vez llevaba al patrocinio de Telmex. Guti aseguraba haber aprovechado al máximo su temporada en el banquillo: “el año pasado tuve ocasión de experimentar un montón con mi estilo de pilotaje en el simulador. Eso me dio un muy buen conocimiento de dónde quería estar, y también desarrollar diferentes estilos de pilotaje de cara a adaptarme a diferentes circunstancias”, contaba antes de empezar el año; “si tengo un coche subvirador, adopto un cierto estilo, y el contrario si tengo un coche sobrevirador”.

 

Hoy en día podemos confirmar que nada de lo que Gutiérrez modificó durante su año de probador en Ferrari, le sirvió para obtener un solo punto donde su compañero, Romain Grosjean, lograba 28. Y de esta manera nos acercamos al meollo del asunto: ¿hay algo que aún tenga que cambiar Gutiérrez para recuperar su velocidad de F-BMW y GP3? Para responder a esta pregunta, evoquemos sus abruptas reacciones a dos abandonos cuando se veía con buenas opciones: GP de Singapur 2014 y GP de Brasil 2016. Sin ir más lejos, el lanzamiento de guantes en este último evento sacó a la luz lo que muchos ‘insiders’ del paddock ya tenían claro: Gutiérrez se mostraba nervioso, frustrado, enfadado, incluso antipático en el seno de un equipo en el que no estaba rindiendo a la altura. Y esa actitud generaba un círculo vicioso. Tal vez Guti estuviera pensando en ello cuando declaró en Abu Dhabi: “Hubo momentos en los que todo sucedió en contra de lo que necesitaba, pero no le echo la culpa a nadie. Yo asumo la responsabilidad de mi propio destino y de mi situación actual. No me queda más que aceptarlo y trabajar en el futuro”.

Preguntado por lo que había fallado en 2016, la versión de Gutiérrez fue: “El error fue enfocarme mucho en conducir, en los resultados; simplemente, si hubiera cuidado más la parte externa, que fue muy importante… confié mucho en las personas que estaban a cargo de aquello”. Sin negarle la razón en su comentario, el análisis de su trayectoria parece hablarnos entre líneas de un piloto en busca sencillamente de una enorme dosis de confianza para entregar todo lo que tiene dentro de él. ¿Nuestra sugerencia? Que le pida a Romain Grosjean el número del psicólogo deportivo con el que superó sus excesos de ímpetu. Si alguien puede atestiguar que a Grosjean le dio resultado, es Esteban Gutiérrez, ¿no creéis?

EG Racer (8)

En la puesta del sol

 

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